Por To Caltia (Betina Haiat, ed.)
De donde partimos.
Nosotros consideramos que en México, el Estado, intentando
mejorar la economía, en los últimos tiempos generó nuevas leyes en donde otorga
permisos a empresas privadas sobre bienes naturales de la Nación, recursos cuya
explotación en la mayoría de los casos no contempla otorgar beneficios a la
población de los lugares en donde se harán los proyectos. Actualmente hay
algunas empresas que buscan ser respetuosas de los derechos humanos y
naturales, pero en la mayoría de los casos, carecen de sensibilidad para
hacerlo, así que se guían por las leyes diseñadas para este propósito que, por
su parte, fueron diseñadas por funcionarios que en su mayoría desconocen sobre
las prácticas de respeto y cuidado a las comunidades rurales, indígenas o
suburbanas y por lo tanto la aplicación de las leyes; en la mayoría de los
casos implica daño al territorio y a las personas. Un ejemplo claro de esta
situación es la actual ley de energía que es poco clara en cuanto a tomar en
cuenta la voz de las comunidades.
Por otro lado, nos enfrentamos a las comunidades indígenas,
rurales y suburbanas que han sido lastimadas en su dignidad, cultura y
territorio por los diferentes Gobiernos y líderes a lo largo de la historia. La
ceguera que como Nación vivimos, ha evitado reconocer y por lo tanto resarcir
el daño que hemos generado en estas comunidades. Además, en algunos casos, las
poblaciones han tenido que enfrentarse a la falta de cuidado de sus propios
líderes quienes se han enriquecido a costa del beneficio comunitario,
levantando un estandarte político que en última instancia únicamente les ha
beneficiado a ellos.
No menos importante es la participación de organizaciones
civiles que han surgido con el objetivo de cuidar y proteger los derechos
humanos y naturales de las poblaciones que a lo largo de la historia no han
tenido voz. Sin embargo, en muchos casos estas organizaciones han llegado a
tomar una postura radical sobre lo que ellas consideran “debería” ser el manejo
de los recursos y la postura que las comunidades rurales, indígenas y
suburbanas deben tomar, sin abrirse al dialogo y a la escucha de los intereses
de dichas comunidades y sin explicar claramente las opciones reales con las que
cuentan para alcanzar mejoras en las áreas de su interés.
La situación antes descrita ha generado que las comunidades
continúen esperando recursos del gobierno que les permitan alcanzar sus sueños
y esperanzas, sin saber que esta posibilidad cada vez se encuentra más lejana.
Por lo tanto la esperanza debería estar basada en el aprovechamiento de los
recursos del territorio de las comunidades, guardando un equilibrio entre el
desarrollo rural y el empresarial, bajo el cuidado de los derechos humanos y
naturales, creando asociaciones con empresas que cuenten con recursos para
invertir, bajo el cuidado de las organizaciones expertas en derechos humanos y naturales,
siempre con el acompañamiento de las instituciones gubernamentales.
Así, vivimos en un país en donde los ricos son
cada vez más ricos y como nación no hemos podido alcanzar el bienestar de las
comunidades más pobres. Experimentamos día a día el enojo y la desesperación de
quienes tienen menos oportunidades, viviendo situaciones en donde la búsqueda
de bienestar les ha llevado a vivir en situaciones de mayor pobreza y abuso, o
bien han optado por buscar su bienestar violentando el de otras personas. Los grupos y comunidades están cada vez más
organizados para no permitir la entrada de capital privado en sus territorios.
Esto deriva en enfrentamientos con claras desigualdades en el acceso a la
fuerza (armas, estrategias de guerra, etc.).
A la vez hay cada día más grupos de policías
comunitarias cuya tarea es la protección de sus familias, en principio, y de
sus territorios, como una expresión clara de que las comunidades se han
organizado para esta defensa.
El uso de la fuerza desde el Estado, en ocasiones
de manera directa y en otras vinculado al crimen organizado, se ha ido
normalizando; vemos enfrentamientos de este tipo cada día en las noticias,
abonando a la desesperanza.
También
consideramos que los conceptos de progreso con inversión privada o púbica no
necesariamente son lo que necesitan los pueblos y las comunidades para ejercer
sus autonomías y fortalecer sus figuras de gobernanza. El progreso, en la mayoría
de los casos, entorpece la vida orgánica de las comunidades. Debemos separarnos
de los discursos de progreso, desarrollo y bienestar pues están planteados de
manera colonial, de arriba hacia abajo, anteponiendo los planes de quienes
están en el poder (empresas y gobierno) por sobre lo que los pueblos y
comunidades necesitan.
Consideramos así mismo que hoy estamos viviendo
circunstancias preocupantes en nuestro país, podríamos decir que nos
encontramos en una crisis del modelo vinculado al progreso, en el que el país
pugna por generar una mayor ganancia económica que por una parte no llega a la
población local y por otra parte genera despojo y agresión hacia los habitantes
de la tierra.
Por otro lado, a nivel mundial, hoy más que
nunca las diferencias económicas están llevándonos a situaciones inaceptables.
La distribución de la riqueza es la más injusta en la historia de la humanidad.
Consideramos que la intransigencia entre las
personas y los grupos ha ido en aumento. Hoy tenemos varios líderes en México y
en el mundo que no escuchan, que no están dispuestos a negociar, que solo parecen
dar importancia a sus propias verdades.
Y
la solución de los problemas, cada vez recae más en la confrontación donde el
poder y el dinero son los que tienen mayor fuerza. Las decisiones importantes
para la humanidad las toma un circulo de personas que no necesariamente deciden
lo mejor para la sociedad y para el planeta. Esto solo provoca enfrentamientos, luchas de poder y distancia
entre los grupos. Pareciera
que vivimos en un mundo y un país que se
encuentra dividido, los ricos, los pobres, los buenos, los malos, los
conscientes, los inconscientes, los que cuidan, los que descuidan…
Nuestra
propuesta.
Frente a las circunstancias descritas, nuestro
trabajo en To Caltia en este momento social, político y económico de nuestro
país y del mundo, cobra importancia relevante, ya que buscamos que estos mundos
antagónicos (empresas y comunidades) se conozcan, aprendan los unos de los
otros y lleguen a acuerdos en beneficio de ambos, del país y del mundo.
Buscamos realizar un trabajo de reflexión y
análisis con las empresas con el fin de que tomen en cuenta dentro de sus
procedimientos una relación igualitaria con las comunidades dueñas de la tierra
con quienes se relacionan, que sepan que tener la concesión del gobierno no es
una vía rápida para hacer uso del territorio y que es necesario consultar a los
Stakeholders antes de invertir, pues de lo contrario, se convierten en acciones
de despojo con riesgo además de hacer ejercicio de la violencia para estos
fines.
En To Caltia buscamos poner a dialogar las
diferentes posiciones hasta encontrar una coincidencia. Creemos en la
posibilidad de encontrar caminos compartidos en estos momentos de tan grandes
antagonismos. Nuestro trabajo plantea una mejor distribución
de la riqueza, igualdad de oportunidades y protección de la ecología y de las
culturas.
Reconocemos que cada grupo se encuentra en
el lugar al que sus circunstancias y su historia le ha llevado, sabemos que
cada uno lucha por su verdad, y reconocemos que todas las verdades son ciertas;
pero también sabemos que todos y todas necesitamos del resto para poder vivir
en un mundo más armónico, que el desarrollo y el progreso dependen de la unidad
y el cuidado mutuo.
También nos interesa el trabajo con las
instancias de gobierno, pues creemos que las políticas públicas tienen que
cambiar de enfoque, del asistencialista-abusivo al de colaboración y de
ganancia para todos los grupos.
Nuestros retos, dificultades y dilemas.
Los mayores retos y dificultades a las que nos enfrentamos son la
gran diferencia de poder entre empresarios, gobierno y comunidades, lo que hace
que la cancha no sea pareja y genere una sensación de desesperanza, falta de
ilusión, escepticismo, decepción. Así mismo la existencia de prejuicios, de discriminación
racial, de clase y de género en el país y en el mundo son grandes retos que
buscamos vencer.
Nos encontramos con un camino en donde el
bienestar de unos y unas pareciera implicar el malestar u opresión de otros y
otras, con una situación en donde nadie
piensa en ¨cómo si¨ podrían hacerse las cosas. Sólo se piensa en las
divisiones, las diferencias y en lo que
separa a las personas.
Por lo tanto, nuestros principal reto es
emparejar una cancha que se encuentra totalmente desproporcionada, encontrar
este centro más conveniente para dos partes que quieren resolver un conflicto, dar voz a quien no la tiene porque se le ha robado, logrando
que los acuerdos y negociaciones siempre se realicen en el centro de la cancha,
en donde todas las personas que los integran
se encuentren a la misma altura.
Otro reto es tener
creatividad e ingenio para proponer alternativas de solución sin pasar por
encima de nuestros conceptos madre. No queremos repetir en nuestro
trabajo las pautas anteriores de poder, abuso, opresión, sumisión, desconfianza,
desesperanza, escepticismo; y debemos tener un gran cuidado para que los
intereses de todos los grupos estén protegidos. Debemos ser muy consientes de
los privilegios de todas y todos los participantes, incluyendo los nuestros y
visibilizarlos. Es nuestro deseo conciliar, encontrar puntos en común, reconocer y trabajar con
los recursos de cada una de las partes, ser lo más justxs posible al
dar un fallo o una alternativa de solución sin afectar o favorecer a ninguna de
las partes.
El
no dejarnos dominar por la desesperanza imperante es fundamental y poder
mantener la convicción de que siempre hay una forma de entendernos. Uno de
nuestros retos es lograr asertividad para que quien paga nuestros servicios no
sea nuestro único cliente y que no piense que por pagar tengamos que darle la
razón siempre, sino que, tanto quien paga como quien no paga sepa que vamos a
trabajar a favor de todos y todas y no sólo de los intereses de uno, buscando
credibilidad al respecto.
Nuestro valores, sueños y esperanzas.
Nuestros
principales valores son:
·
El respeto a nuestros pueblos originarios;
·
El visibilizar las fortalezas de los grupos con
quienes trabajamos ya que reconocemos que todas las personas tienen saberes valiosos que les permiten
cuidarse a si mismas y a sus comunidades;
·
Contradecir
la historia única de la pobreza y de muerte;
·
Contradecir
la historia única de ricos abusando de su poder sobre pobres.
·
Contradecir
la historia única de que la pobreza significa ignorancia y falta de
capacidades.
·
Preservar los bienes naturales y el derecho de
uso para quienes los habitan, sabemos del valor del territorio para las comunidades, como uno de los tesoros
más preciados, por lo que cuidamos de su aprovechamiento en beneficio de ellas.
·
Reconocer
el derecho a decir NO de los pueblos y que este derecho sea
respetado.
·
Buscar la transparencia en la información.
· Reconocer los temas
de poder y privilegio; reconocer cuando las personas han sido transgredidas en
su dignidad y en sus derechos es una tarea fundamental para emparejar la cancha,
por ende buscamos siempre la mejor manera de resarcir los daños pasados y
presentes.
· Otros
valores importantes de nuestro equipo son: la diversidad, la honestidad, la
igualdad, la libertad.
Por otro lado, reconocemos el esfuerzo, dedicación y conocimiento de
organizaciones, instituciones, empresas y gobierno, por lo que valoramos el acompañamiento
y enseñanza de cada una de estas partes cuando trabajamos en proyectos en donde
se ven involucrados.
Ponemos nuestra energía y dedicación en crear puentes entre las
entidades involucradas en los proyectos en donde trabajamos y buscamos el
beneficio justo para cada una de las partes.
Trabajamos desde la trasparencia, sin agendas ocultas y sin inclinación
de lealtad hacia ninguna de las partes. Consideramos que la comunicación clara
y abierta es la herramienta más poderosa con la que contamos. Buscamos que los
intereses y valores de cada una de las partes sean escuchados y valorados por
las demás. Todos los actores involucrados en los proyectos se convierten en
nuestros clientes, razón por la cual les entregamos nuestro respeto y lealtad.
En
cuanto a los sueños, definitivamente soñamos con una sociedad más justa, más
incluyente, menos polarizada, donde la gente se escuche, donde haya más
horizontalidad. El que cada quién desde sus ideas, su cultura, su idioma pueda
encontrar un lugar para coincidir. Soñamos con un mundo sin violencia, sin
discriminación y más equitativo. Una sociedad en la que se respeten los
Derechos Humanos y la Ecología, logrando desarrollo y beneficios para todas las
partes. Creemos que negocio no tiene que significar abuso y que la ganancia no
sólo tiene que ser para quien es el dueño del negocio.
Nuestros
sueños tienen relación con un mundo más justo donde la violencia no tenga
cabida y donde la justicia prevalezca sin favorecer al más poderoso.
Nuestra
esperanza es lograr que el conflicto se resuelva a través del diálogo y el
entendimiento de las personas y de estas con el medio ambiente.
Al crear puentes entre grupos antagónicos queremos conciliar no solo
intereses, también sueños esperanzas, ilusiones, deseos… que nos lleven como
sociedad al lugar en donde deseamos estar como nación.
¿Por qué creemos que podemos hacer una diferencia?
A diferencia de otros grupos que no creen en una
posible conciliación, nosotros sí creemos que es posible. Creemos que son más
las coincidencias que las diferencias entre los grupos. Porque nos ponemos en
los zapatos de unas y de otros. Porque creemos en la multiparcialidad. No
queremos caer en la trampa del NO SE PUEDE. Pensamos que se pueden crear
puentes entre grupos antagónicos, y sabemos que en estas interacciones no hay
“buenos ni malos”. Sabemos que si los grupos se conocen y aprenden unos de
otros, los conflictos se resuelven y se logra una relación equitativa.
Sabemos que los problemas son los
problemas y las personas son las personas y esto nos permite poder negociar,
conciliar, coincidir, puesto que los problemas se hacen presentes para
negociarlos, para resolverlos, para disolverlos, situación que se logra cuando
las personas trabajan desde un lugar de seguridad en donde saben que son
cuidadas de la misma manera y con la misma fuerza que a cada una de las otras
partes.
El ser un grupo
interdisciplinario que respeta y fomenta el diálogo como principal herramienta
para la negociación hace que podamos hacer esta diferencia.
Una
imagen o metáfora de lo que hacemos.
Es como un
trabajo de hormiga, que paso a paso vamos incidiendo en empresas que estén
dispuestas a realizar buenas prácticas.
Tratamos de sacar a los grupos de sus diferentes trincheras y creamos puentes entre ellos. Puentes entre
dos porterías de una cancha pareja que nivelamos. Puertas, en donde otros y
otras han construido muros.
Las circunstancias actuales son como un carro en donde cada una de sus llantas se dirige hacia un lugar
diferente, y lo único que estamos consiguiendo es mantenernos estáticos,
ninguna de las partes está avanzando al lugar a donde desea llegar. Queremos
buscar lugares coincidentes de bienestar personal y comunitario.
Lo primero que pienso al leer
el documento, es que estas cosas las hemos estado hablando durante toda la vida
de To Caltia y cada una de nosotras se ha puesto estas ideas e ideales en todos
los aspectos de la vida. Es por eso que el cuestionamiento de lo que hacemos,
de pronto cala mucho, porque hemos construido estas ideas durante tanto tiempo,
con logros y con fracasos, con acuerdos y desacuerdos, con muchísimo
aprendizaje, que parece que nos lo hemos aprendido, aunque creo que más bien lo
estamos viviendo todos los días, en nuestro trabajo.
Tal vez pensamos que
perseguimos una utopía y, como dice Galeano, hay que seguir caminando.
Y es curioso que, siendo tan
diversas en nuestro origen, creencia religiosa, inclinación política, vida
familiar, etc., hayamos encontrado este lugar en donde coincidimos todas y creo
que somos el ejemplo claro de que se pueden crear puentes, se pueden abrir
puertas en los muros… porque cuando encontramos lugares en donde coincidimos,
podemos trabajar hacia donde queremos ir y, me
parece, que esto es lo que hacemos en el trabajo con las
comunidades-empresas-organizaciones-gobierno, buscar el lugar en donde
coincidan para caminar hacia los lugares en donde cada quien quiere estar.
Creo que nuestro papel se puede volver muy
importante en este momento del País y del mundo, tan claramente descrito en el
documento, y es por eso que me resulta crucial que no paremos de reflexionar
sobre estos temas y que no dejemos de poner los cuestionamientos en la mesa,
porque esa es la forma en que podemos tener claridad en nuestro trabajo y en
las cosas que queremos perpetuar en nuestras intervenciones.
[1] Pueden
contactar a To Caltia a través de su correo electrónico: contacto@tocaltia.com o visitando su página web: http://www.tocaltia.com/
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