miércoles, 18 de mayo de 2011

"Sobre la diversidad y otros malos entendidos"

Las palabras han sido herramientas primordiales del lenguaje aún antes del desarrollo de la política o la religión. Han regido nuestra comunicación siendo jueces y partes, elogios e insultos, premios y condenas... Hoy existen en el mundo centenares de lenguas, esto significa que el ser humano ha inventado miles, e incluso millones de sonidos para describir todo aquello que nos rodea. Y la ambición que nos llevó a nombrar el Universo nos ha cegado a nuestro propio interior, y ahora las palabras se tuercen, alargándose más allá de sus límites para llenar espacios que permanecen lejos del alcance de la razón común. Vivimos una crisis del lenguaje. Los antiguos griegos nos aportaron la palabra "definir" que originalmente se refiere a la acción de establecer o identificar todo aquello que un sustantivo NO es, estableciendo los límites -definiendo, marcando un final- del concepto que dicha palabra contiene. Los siglos se han encargado de invertir el significado de este vocablo otorgándonos una verdadera maldición. Mientras la palabra griega permitía lugar a cierta holgura en la conceptualización de un sustantivo, la nueva palabra se convierte en una cárcel. Ahora sabemos que en la inmensa complejidad que el simple término "ser humano" engloba, no podemos ya encajar limpiamente palabras como por ejemplo género "masculino" o "femenino" pues el gradiente es tan amplio que aplicárselas a alguien resulta ambiguo. ¿Por qué insistimos en definir? Reflexionemos un momento sobre toda aquella riqueza que la mente, el corazón y el espíritu humano es capaz de generar... ¿Cuánto se pierde cuando un individuo es encasillado en una sola palabra? Ya sea blanco, negro, hombre, mujer, cristiano, musulmán, homosexual, heterosexual... una persona nunca es una, dos o tres cosas –o palabras- una persona es todo lo visible e invisible que un SER humano representa. He ahí la diversidad, las opciones son infinitas, como infinitas son sus combinaciones, ¿qué es una simple palabra en comparación? La "definición griega" de DIVERSIDAD sería entonces: diversidad no es apresar, encasillar, discriminar, definir -en el sentido moderno-, o señalar... Diversidad implica no requerir de una palabra o una explicación, es aceptar que ni siquiera nosotros mismos podemos entender completamente a otro ser humano y aún así poder convivir, conocer, querer, odiar y amar. Jesús Fájer de Prado

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