martes, 28 de enero de 2014

FOTOGRAFÍAS Y TERAPIA NARRATIVA

Por Diana Rico

“Las fotografías son huellas de nuestra mente, espejos de nuestra vida, reflexiones de nuestros corazones, memorias congeladas que podemos mantener en una inmovilidad silenciosa en nuestras manos – por siempre, si queremos. Documentan no sólo en dónde hemos estado, sino también señalan el camino hacia el cual podríamos estarnos encaminando, lo sepamos o no. Deberíamos conversar con ellas frecuentemente y escuchar los secretos que sus vidas pueden contar.” (Weiser, 1999)

La terapia narrativa (Michael White, David Epston) propone que nuestra identidad se crea y se mantiene a través de las narraciones o historias que creamos sobre nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás. Las prácticas narrativas proponen buscar nuevos significados en las historias; reconocen las capacidades, recursos y habilidades de las personas y promueven el desarrollo de "historias alternativas".



Somos seres interpretativos. Todos experimentamos diariamente eventos a los cuales les asignamos algún significado. Las historias que tenemos sobre nuestras vidas se crean a través de vincular ciertos eventos juntos en una secuencia particular a través de un período de tiempo, y buscando una forma de explicarlos o darles un significado. Hay eventos que son privilegiados sobre otros. Mientras más eventos seleccionemos y asignemos a la trama dominante, la historia se enriquece y se engrosa. En el recontar de las historias, hay muchos eventos que no son seleccionados.

No hay historia que esté libre de ambigüedad o contradicción y ninguna historia puede abarcar toda las experiencias vividas, por lo que los relatos están llenos de lagunas que las personas deben llenar para que sea posible representarlos. Estas lagunas ponen en marcha la experiencia vivida y la imaginación de las personas. Con cada nueva versión, las personas reescriben sus vidas.

“En la mayoría de las fotografías pasa mucho más de lo que vemos habitualmente –y ese “más” es infinitamente fascinante.” (Akeret, 2000)

Otra forma de dar sentido a nuestra experiencia es a través de las imágenes. Vivimos en un mundo de imágenes y a través de ellas damos sentido a nuestra experiencia. Las fotografías son “metáforas visuales de la narrativa”

Experimentamos el mundo a través de nuestros sentidos. Alrededor del 80% de nuestros estímulos sensoriales entran a través de nuestros ojos, por lo que hay un componente visual importante en nuestras experiencias. El sentido de la vista es el dominante en nuestra cultura.

A través de las fotografías podemos mostrar, comunicar, presentar y representar al mundo. Cada persona interpreta el mismo estímulo sensorial de diferente forma, con base en sus experiencias personales y culturales. Cada persona interpreta una foto de diferente manera. Lo importante es el significado que cada persona le confiere a cada fotografía. En la terapia, las fotografías pueden servir como puntos de partida para las conversaciones y para reflexionar sobre el proceso emocional que evocan en la persona que consulta.

“Las fotografías colman los vacíos en nuestras imágenes mentales del presente y el pasado.” (Sontag, 2006)

“Las imágenes pueden ser un vehículo para verbalizar, reconocer sentimientos y permiten a las personas verse a sí mismos en una forma menos defensiva a través del ámbito visual. (Krauss, 1983)

La forma en que las personas miran las fotografías refleja sus valores, creencias, sentimientos y emociones. Cada imagen evoca algo diferente en cada uno de los observadores, a través de un proceso de asociación visual y emocional.

Las fotografías pueden ser herramientas útiles en el proceso terapéutico. Pueden servir como apoyo para enriquecer la conversación, nombrar las emociones, externalizar el problema, ampliar la mirada, encontrar nuevas posibilidades…

Las fotografías que las personas toman o coleccionan constituyen una forma de expresión. Reflejan lo que es importante y significativo para cada persona, lo que valora. Hay muchos motivos que influyen sobre la decisión de tomar una fotografía: los gustos, deseos, aspiraciones, metas, sueños, y cómo estos se conectan con el lenguaje visual. Una exploración cuidadosa de las fotografías tomadas por una persona puede mostrar información emocional interesante, relaciones, pautas, temas e intereses recurrentes, metáforas y símbolos personales, algunos incluso desconocidos para ella misma.

“Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo.” (Sontag, 2006)

“La fotografía (…) es un rito social, una protección contra la ansiedad y un instrumento de poder.”  (Sontag, 2006)

Los álbumes familiares son narrativas sobre la evolución de la familia a través del tiempo (la historia de la familia). Ya sea de la familia de origen o la nuclear, las fotos se guardan tradicionalmente en álbumes familiares, o en forma suelta. Son colecciones de fotografías que se colocan en las paredes, sobre los escritorios, en las billeteras, etc. Actualmente también se archivan en dispositivos electrónicos.

“Las fotografías personales documentan nuestra experiencia de estar vivos en el mundo.” (Krauss, 1983)

“Mediante las fotografías cada familia construye una crónica-retrato de sí misma, un estuche de imágenes portátiles que rinde testimonios de la firmeza de sus lazos. (…) La fotografía se transforma en rito de la vida familiar.” (Sontag, 2006)

En un proceso terapéutico de manejo de duelo, ya sea por una relación conflictiva con una persona o por la muerte de un ser querido, se pueden utilizar fotografías del álbum familiar a través de conversaciones de remembranza.

“Una fotografía es a la vez una pseudopresencia y un signo de ausencia.” (Sontag, 2006)

“Las fotografías fomentan un trabajo psíquico de asociación, apreciación, interpretación, remembranza, comprensión.” (Claudine Vacheret, 2000)

Es posible que la interpretación de cualquier fotografía sea diferente cada vez que se le mira, como también será diferente la interpretación de persona a persona.

Se pueden colocar fotografías de diferentes personas, cosas, eventos, pinturas, paisajes, animales, etc. sobre una mesa para que la persona, pareja o grupo elija una para comenzar un diálogo o una reflexión. De esta forma las fotografías pueden apoyar las conversaciones externalizantes al nombrar y caracterizar al problema.

“Toda fotografía tiene múltiples significados” (Sontag, 2006)

En lo que se refiere a las conversaciones de re-autoría se pueden utilizar fotografías como apoyo en la elaboración de una nueva historia alternativa.

“Las fotografías nos permiten recordar detalles olvidados de nuestro pasado personal y nos permiten descubrir nuevas verdades de nuestro universo.” (Krauss, 1983)

“Las fotografías personales documentan nuestra experiencia de estar vivos en el mundo. Son símbolos gráficos, representaciones de las personas, lugares y cosas en una vida. Son artefactos de nuestra experiencia enmarcados y congelados por siempre (…) A pesar que las fotografías representan imágenes del pasado, siempre respondemos a ellas en el presente. La información que las imágenes personales contienen nos afecta de muchas maneras, definiendo y dirigiendo nuestros recuerdos del pasado, y causando que recordemos eventos desde el punto de vista de la fotografía. Invariablemente esto influye nuestra conciencia y entendimientos en el aquí y ahora.” (Krauss, 1983)

En suma, Las fotografías se pueden utilizar en diferentes formas durante un proceso terapéutico, apoyando las conversaciones externalizantes, las conversaciones de re-autoría, las conversaciones de re-membranza, la práctica de testigos externos, entre otros.

REFERENCIAS:
·         Krauss, D., Fryrear, J. (1983). Phototherapy in Mental Health. Springfield, Illinois,
U.S.A.: Charles C. Thomas Publisher.
·         Sontag, S. (2006): Sobre la fotografía. México, D.F., México: Alfaguara.
·         Weiser, J. (1999):  PhotoTherapy Techniques: Exploring the Secrets of Personal
Snapshots and Family Albums. Vancouver, Canada: PhotoTherapy Centre.

·         White, M., Epston, D. (1993): Medios narrativos para fines terapéuticos. Barcelona: Paidós.

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