jueves, 25 de febrero de 2016

EL USO DE IMÁGENES EN LAS CONVERSACIONES NARRATIVAS


Mónica Duarte


En los últimos años he tenido un especial interés en las imágenes como herramienta en las conversaciones narrativas. Lo que me motivó a incluir imágenes en las conversaciones con quienes me consultan, fue el aprendizaje en el taller de Maggie Carey[1] precisamente sobre el  mismo tema. Fue muy inspirador para mí porque a través de los ejercicios propuestos en el taller, experimenté lo poderoso y evocativo que puede ser una imagen en lo personal, y también  las conexiones y la resonancia[2] que se logran con las historias e imágenes de otras personas dentro del taller.

Cuando empecé a ponerlo en práctica, me di cuenta que era un tipo de trabajo tan intuitivo como versátil. En estos años también he notado que hay personas que no se conectan tanto con las imágenes, mientras que otras tienen verdaderas epifanías después de un trabajo así.

La propuesta de trabajo consiste en lo siguiente: Mantengo una colección de imágenes impresas, postales y fotografías principalmente, que he ido compilando en estos años; les propongo a mis consultantes realizar un trabajo diferente, utilizando las imágenes; si aceptan las pongo en el piso para que seleccionen libremente, bajo una consigna variable. según la conversación con cada persona, lo que hace que las posibilidades sean infinitas.

Por ejemplo, a un adolescente de 14 años le propongo el trabajo al iniciar la sesión: le digo que le pondré diversas imágenes en el piso y él va a escoger las imágenes que se relacionen o tengan que ver con lo que ha aprendido en el año. Acepta gustoso e inicia la búsqueda. Le comento que no lo piense demasiado, que las imágenes le llaman a uno, y que puede tomar el número de imágenes que quiera. Comenzamos a hablar de las imágenes en el orden que él escogió.

“Platícame de esta imagen, ¿que representa?”
– “Esta imagen del paisaje representa que estoy más abierto, que he ampliado mis horizontes en temas de amistad, de relaciones, he salido más. También representa la tranquilidad, este año descubrí la música que me gusta escuchar, la música es algo que me relaja…”.
– “Esta imagen que escogiste, ¿qué crees que dice de ti? ¿o qué representa de ti?”
“Que soy como muy abierto, que siempre quiero llegar más lejos… además, esta imagen me recuerda un viaje que hice en sexto de primaria que me gustó muchísimo, siento que ahí empecé a madurar…”


En el ejemplo anterior, el chico se conectó intensamente con el ejercicio, y las imágenes que escogió, un total de 9, las dividió en temas: 1) Tranquilidad, naturaleza, abundancia, 2) Emociones y 3) Cambio.


Las imágenes ayudan en la expresión, en la verbalización y para la conexión con temas y experiencias centrales en la vida, y ayudan a esa conexión inmediata y  central. La racionalización en este caso se subordina y la imagen prevalece como idea, deseo, expresión de deseos y profundidad.

Por eso el trabajo con las imágenes y el enfoque narrativo son tan compatibles: porque la conexión con las historias preferidas de la persona es inmediata. Se conecta directamente con lo valorado de la personas, y también hay una comunicación directa con la agencia personal.

El papel del/la terapeuta es ser facilitador/a para que este proceso se dé, y esto es posible por medio de preguntas adecuadas que permitan favorecer las asociaciones que conectan directamente con lo valorado, con lo mas preciado de la persona.

En el siguiente ejemplo, a diferencia del anterior, el trabajo con imágenes se propuso a la mitad de iniciada la conversación, y surgió como propuesta para elaborar sobre un tema en especial. Este es un ejemplo de la intuición, en el sentido de que el/la terapeuta debe estar abiertx para proponer algo que ayude a un mejor entendimiento de la situación que está planteando la persona que consulta.

Se trataba de una mujer de 30 años que recientemente había terminado su relación de pareja después de 6 años, y comentaba en la sesión sus dudas e incluso confusión respecto a sí había sido una buena decisión que la relación terminara. Después de unos 20 minutos de conversación me vino la idea de trabajar con las imágenes, se lo propuse porque estaba sintiendo que la sesión estaba tomando tintes circulares, pues ella es psicóloga y la racionalización es un recurso muy socorrido por lxs colegas. Mi propuesta fue la siguiente: “Me gustaría proponerte un ejercicio diferente: trabajar con imágenes. Te voy a poner estas tarjetas con imágenes en el piso y te quiero pedir que escojas las imágenes que representen lo que te gustaba de tu relación, lo que más disfrutabas; cuando hayas terminado, escoge las imágenes que representen lo que no te gustaba de la relación. No te detengas demasiado al escogerlas, no lo pienses mucho, déjate llevar por las imágenes que te llamen.”

Escogió tres imágenes del primer tema y tres del segundo. Comenzamos hablando de lo que mas le gustaba de la relación, a través de la primera imagen que escogió, una medusa, la cual representaba los viajes. En particular, la medusa representaba un viaje muy importante en el que habían ido a un acuario. Expresó que los viajes los disfrutaban mucho, y su expareja los organizaba y planeaba detalladamente, ella admiraba eso de él.

Este es un primer acercamiento al tema y podría haber pasado a la siguiente imagen, pero la experiencia de estos años me ha llevado a saber que hay aún más conexiones y que hay personas que acceden a ellas y otras prefieren quedarse en ese escalón. Intente bajar más y le pregunté: “¿Qué representa para ti la medusa? ¿qué te gusta de la medusa que te llamó la atención?”. Respondió: “Son bonitas, suaves y delicadas. Me llama la atención su movimiento, no te les puedes acercar porque pueden ser peligrosas”.

Con esta explicación traté de bajar un escalón más: “¿Qué relación encuentras entre esto que me dices, con tu relación o contigo?”

Después de pensarlo un poco ella me contestó: “Bonita por fuera y peligrosa… yo creo que no me podía acercar mucho a él, quise compartir mucho y él se puso a la defensiva. Yo me sentí rechazada, él no se mostraba sensible a lo que a mí me dolía; yo pensé que no quería que me doliera y para que eso sucediera me fui distanciando… Yo puedo ser esa medusa, bonita y delicada pero me defendía de lo que me dolía…”

Este ejercicio dio un cambio radical en el tono de la conversación y especialmente en la perspectiva del tema, las dudas y la confusión se dispersaron y hubo una conexión directa con la agencia personal, con la idea de que las decisiones que había tomado respondían a lo que ella espera de una relación de una pareja.

Es claro en estos ejemplos que las imágenes seleccionadas desatan una cadena de asociaciones de aspectos muy íntimos de la persona, y las imágenes específicas permiten sacar a la luz sus tesoros personales, sus recuerdos profundos más valorados, que orientan la reflexión y ayudan a recuperar convicciones, ideas, sueños y esperanzas de lo que quieren para su vida: yacían ahí pero ahora se expresan por medio de la imagen seleccionada. La conexión con una imagen evocativa le da fuerza a la persona que consulta, le motiva, le impulsa a reflexionar.

El uso de imágenes en libre selección abre el panorama, da pie a otras  perspectivas o entendimientos, se conecta con el lenguaje simbólico, metafórico, pues es un lenguaje de profundidad que toca fibras de contenidos valiosos, que permiten reconocer lo mas preciado para la persona.  De hecho, el lenguaje de las imágenes no es secuencial, ni estructurado, ni cronológico, sino que es atemporal, asociativo, con un toque de espontaneidad.

Gastón Bachelard señala que vivir el mundo es imaginarlo, participar de un colectivo ancestral de imágenes con fuerte carga afectiva, que organizan la relación del ser humano con el mundo exterior: las imágenes son representaciones dotadas de significación y energía de transformación de lo real.[3]

Finalmente, esta reflexión es fruto de una extensa labor que he ido desarrollando a lo largo de estos años y que ahora relato intentando conceptualizar sus elementos. Me doy cuenta de que quiero seguir reflexionado sobre esta aplicación de imágenes porque es deseable hacer un seguimiento detallado con las personas que me consultan, especialmente para quienes se conectan y convierten las imágenes en compañeras de viaje y reflexión más constante en este camino de autoconocimiento, para poder lidiar con los problemas que los aquejan.



[1] El Taller fue: El uso de imágenes visuales como apoyo de las Prácticas Narrativas, noviembre 2012, México, D.F
[2] El término Resonancia, muy utilizado en las prácticas narrativas, se refiere a la vivencia que tenemos de sentirnos conmovidxs en el vinculo con lxs otrxs, ya sea a partir de una idea, de un sentimiento, una vivencia etc. Proviene de la música y se refiere al fenómeno de que la cuerda de una guitarra que se toca, resonara en la cuerda afinada igual a la primera de otra guitarra cercana.
[3] Cfr. Bachelard, G., Psicoanálisis del fuego, 1966.

1 comentario:

  1. Gracias Moni, me recuerda la importancia de explotar. Más este recurso y la conexión de las imágenes con esos significados que no podemos fácilmente nombrar pero que se conectan con los dolores y esperanzas más profundas. Las veces que yo he utilizado imágenes en las conversaciones he sentido que alcanzamos juntxs una altura majestuosa desde donde ver la vida. Un abrazo amiga

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