martes, 2 de agosto de 2016

TESTIGOS EXTERNOS



 Por Diana Rico

Las prácticas terapéuticas asociadas a las ceremonia de definición constituyen una forma de engrosar la historia alternativa. Estas prácticas sientan las bases para que las personas puedan enfrentar sus problemas y dificultades y contribuyen a sus identidades preferidas.

A través de ceremonias de definición específicamente acordadas y estructuradas, se invita a la persona consultante a contar y re-contar las historias preferidas de su vida, delante de una audiencia. Las personas que conforman la audiencia actúan como “testigxs externxs” y su rol es dar reconocimiento activo a esas historias, de maneras específicas.

            El trabajo con testigos externos tiene su origen en las ceremonias de definición de Barbara Myerhoff (1982, 1986) y los equipos reflexivos de Tom Andersen (2003).
Desde la práctica narrativa, la persona que actúa como testigx externx, es un público invitado a la conversación terapéutica.

La estructura de las ceremonias de definición se divide en cuatro etapas:
1. Contar (Telling). El/la terapeuta entrevista a la persona que consulta. Ésta narra el relato significativo en su vida; o bien, los dilemas que le trajeron a la terapia. Las personas que actúan como testigos externos escuchan en silencio.
2. El recuento (Retelling). El/la terapeuta entrevista a los/las testigxs externxs, tomando en cuenta cuatro categorías de indagación.
3. Recuento del recuento. (retelling del retelling). La recapitulación de estos recuentos por parte de la persona que está al centro de la ceremonia de definición.
4. Retroalimentación. Se hace una retroalimentación de la experiencia. Ésta se puede realizar con la persona que consulta o sin ella.

Las personas en el lugar de testigxs externxs pueden ser terapeutas, miembros de las redes de familiares y amigxs, personas que han enfrentado problemas similares o alguna persona que se considere interesante que participe.





Hay reglas sencillas que se deben seguir, como no juzgar, evitar dar consejos,  evitar el aplauso, utilizar lenguaje tentativo, no dejarse llevar por la propia historia, sino conversar tomando en cuenta a la persona al centro de la ceremonia.

Sobre el/la terapeuta recae la responsabilidad de guiar la ceremonia de definición y responder a las tendencias autobiográficas, es decir, poner atención en que lxs testigxs conversen tomando en cuenta a la persona que consulta.

Existen cuatro categorías de indagación:
La expresión. Se exploran las expresiones que capturaron la atención al escuchar el relato.
La imagen. Se sugieren imágenes de los valores que evoca de la vida, la identidad y el mundo que vive la persona.
La resonancia. Lo que resonó en su interior; por qué esto le resonó en su propia historia; se trata de un interés comprometido y vital (no académico). Se le invita a contar las experiencias de su propia historia.
El transporte (katarsis). Se invita a lxs testigxs a identificar el modo en que le removieron estas historias de vida. Reflexionar sobre los lugares a los que esta experiencia le llevó y a los que no habría llegado si no hubiera estado allí. Será un relato acerca de cómo su vida fue tocada en modos que contribuyeron a que modificar en algo su vida o su mirada, respecto a como era antes de atestiguar las  expresiones de la persona al centro de la ceremonia.

Hace algunos años nos reunimos algunxs terapeutas del Grupo Terapia Narrativa Coyoacán y durante un año experimentamos la práctica de testigos externos con nuestrxs consultantes.  Presentamos nuestros hallazgos en una Conferencia Internacional de Terapia Narrativa y Trabajo Comunitario celebrada en Australia.

Recientemente, hemos incursionado en nuevas formas de celebrar estas ceremonias de definición y hemos invitado a testigxs externxs de diferentes edades y diferentes orígenes en la misma ceremonia, con muy buenos resultados.

Es muy impresionante experimentar cómo la contribución a la vida de otras personas puede ser profunda.

Referencias:
·      Andersen, T. (2003). El equipo reflexivo. Diálogos y didálogos sobre diálogos. Barcelona: Gedisa.
·      Carey, M. & Russell, S. (2003). The International Journal of Narrative Therapy and        Community Work No. 1 pp. 3-16.Dulwich Centre Publications.
·      Myerhoff, B. (1982). Life history among the elderly: Performance, visibility and re- membering

·      White, M. (2007). Maps of Narrative Practice, New York: W.W. Norton

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